La situación comunicativa en Milagros de Nuestra Señora de Berceo, MC Salgado

Tags: los Milagros, Gonzalo de Berceo, el camino de Santiago, Cuadernos de Historia, Orden de los Predicadores, Universidad de Granada, Berceo, Thomas Montgomery
Content: LA SITUACIУN COMUNICATIVA EN MILAGROS DE NUESTRA SEСORA DE BERCEO Marнa Celia Salgado Universidad Nacional DEL COMAHUE (ARGENTINA) Desde que Richard Becker1 propusiera el manuscrito Thott 128 de Copenhague como la fuente prуxima de los Milagros, varios estudios se han hecho apuntando al estilo y originalidad de Berceo en tanto trasladador.2 Aunque ese manuscrito no parece ser la fuente directa del clйrigo riojano,3 es la copia mбs prуxima a dicha fuente que se conozca hasta hoy. Al cotejar el texto latino con el texto castellano, buscando en йste aquellos elementos que en los inicios del romance literario escrito se irнan perfilando como huellas de sentido en la literatura ulterior, surgiу la idea de trabajar el marco narrativo, en el cual un narrador se involucra con su pъblico, y mediatiza lo narrado a travйs del escrito o fuente, describiendo su actividad de trasladador, actividad йsta que se constituye en materia autorreferencial.4 Esta forma de engarzar los milagros, no aparece en el texto latino, y tampoco en la otra traducciуn peninsular contemporбnea de Berceo que usara las mismas fuentes: Las Cantigasde Alfonso X. En cambio, la situaciуn narrativa fue usada por otro contemporбneo de allende los Pirineos, Gautier de Coinci, prior del monasterio de Vic-Sur Aisne, en sus Miracles de Nostre Dame. Esta semejanza no nos parece casual: la funciуn del marco dialogнstico y la actividad monacal en el siglo XIII, pueden relacionarse en mбs de un aspecto, y a ello se apuntarб en el presente trabajo. No interesan para el objeto propuesto las modificaciones estilнsticas vinculadas En Gonzalo de Berceo's Milagros und ihre Grundlagen, Estrasburgo: Heitz & Mundel, 1910. 2 Entre los que he podido consultar figuran: Bernard Giacovate, «Notas sobre el estilo y la originalidad de Berceo», BHi., LXH, 1 (1960), pбgs. 5-10; Carmelo Gariano, Anбlisis estilнstico de los «Milagros de Nuestra Seсora» de Berceo, Madrid: Gredos, 1965 (con los «reparos y adiciones» que le hiciera Margherita Morreale en Hi. Rev., XXXVI [1968], pбgs. 142-51); Jaime Ferrero Alemparte, «Las versiones latinas de la Leyenda de San Ildelfonso y su reflejo en Berceo», BRAE, L, 190 (1970), pбgs. 233-76; Jesъs Montoya Martнnez, Las colecciones de milagros de La Virgen en la Edad Media: el milagro literario, Universidad de Granada, 1981; Luis M. Vicente Garcнa, «El milagro XVI de los Milagros de Nuestra Seсora y la versiуn latina: transformaciуn de algunos temas», Mester (Univ. de California) XVII, 2 (1988), pбgs. 21-28. 3 En opiniуn de Brian Dutton, citado por Montoya Martнnez, op. cit., pбg. 14. 4 La autorreferencialidad en la obra de Berceo ha sido seсalada ya por Amйrico Castro: «El poeta incluye en su obra, su propio obrar», La realidad Histуrica de Espaсa, Mйxico: Porrъa, 1954, pбg. 342. 221
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al artista individual. Se trata de captar la palabra viva, unida a su cauce social. Se buscarб apoyo para esto en los hechos histуrico-culturales y en instrumentos de anбlisis del lenguaje que permiten poner en evidencia estrategias discursivas tras las que se esconden intenciones, actitudes y toma de posiciones.
EL PЪBLICO DE LOS MILAGROS La ubicaciуn privilegiada de San Millбn en el Camino de Santiago, hacнa del monasterio el lugar propicio para la reuniуn de aquellos peregrinos que venнan de diferentes lugares -principalmente de Francia- y que pertenecнan a distintos estratos sociales. Gran parte de estos peregrinos eran burgueses -comerciantes, cambistas, mercaderes-,5 que se instalarнan en los centros urbanos a lo largo dEl Camino. El tema del pъblico en las obras de Berceo -relacionado con el modo de transmisiуn- ha sido tratado por varios crнticos. Para Menйndez Pidal6 los juglares, «habituales propagadores de toda literatura», recitarнan las obras de Berceo en las romerнas de los santuarios ante un pъblico heterogйneo. Para Georges Cirot7 el pъblico serнa mбs selecto que las masas iletradas. A pesar de que afirma que son obras de propaganda, dice que no eran para toda clase de gentes, sino para aquellas que se reunнan en un cнrculo elitista con el concurso de las autoridades: «merinos, alcaldes, andadores», los dignatarios de la abadнa y lo mбs conspicuo («la fine fleur») del mundo campesino. Al designar a las obras de Berceo como «literatura de refectorio»,8 alude a la costumbre existente en los monasterios, segъn la cual un integrante de La Comunidad leнa en alta voz textos piadosos durante las colaciones, mientras los demбs comнan guardando la norma del silencio. La reconstrucciуn de Cirot, por tanto, difiere de la de M. Pidal, tanto en el tipo de pъblico como en el modo de transmisiуn, ya que opone la lectura a la recitaciуn. En ambos modos, el estatuto del intermediario entre texto y pъblico, asн como la situaciуn comunicativa establecida, resulta diferente. 5 Para la burguesнa integrada a la peregrinaciуn, vid. Josй Marнa Lacarra, «La burguesнa, fenуmeno social en el camino», Historia (Madrid), I, 2 (1976), pбgs. 82-86 y Susana Della Torre, «Noticias de viajes en la Espaсa cristiana medieval (siglos X al XIII)», Cuadernos de Historia de Espaсa, XII (1949), pбgs. 70-104. 6 Poesнa juglarescay orнgenes..., Madrid: Instituto de Estudios Polнticos, 1957 (6. ed.), pбgs. 272 y ss. Para describir el tipo de juglar que difundirнa las obras en el Camino de Santiago, cita un pasaje de la Blanquerna de Ramуn Lull donde se menciona un «recomptador de esos que, dirigiйndose a un castillo, desistiу, hacia 1295, de ir allб al encontrarse una gran turba de peregrinos a Santiago; se agregу a ellos, acompaсбndoles hasta Compostela, y mientras iban de camino, йl les recomptaba ejemplos devotos, historias del Antiguo y Nuevo Testamento, los hechos de los apуstoles y los llevados a cabo por los emperadores, segъn estбn escritos en las crуnicas» (pбg. 284). No parece un ejemplo pertinente al recitado de las obras del mester de clerecнa, ya que «recomptar» es glosar, no recitar fielmente un texto. 7 «L'expression dans Gonzalo de Berceo», RFE, IX (1922), pбgs. 154-70. 8 «L'humourde Berceo», BHi., 44 (1942), pбgs. 160-165.
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B. Gicovate9 retoma una vieja idea de Amador de los Rнos,10 declarando que las obras de Berceo iban destinadas a un pъblico «aristocrбtico» y para ser leнdas «silenciosamente», no para ser recitadas. Es evidente que este tipo de transmsiуn sуlo podrнa estar reservada a unos pocos. Habrнa que acotar aquн que aъn en el siglo XVI, ya con el libro impreso, como asegura Roger Chartier,11 lo mбs frecuente era la lectura en voz alta y en grupo. B. Dutton toma una posiciуn coherente con sus ideas acerca de los fines de Berceo: «Puesto que Berceo se propone que estas cosas sean conocidas de 'toda la gente', tendrнa que recurrir por fuerza a la publicaciуn oral, ъnico medio capaz de llegar a todos. Esto podrнa conseguirse o recitando sus obras Berceo mismo, como opina Cirot, o empleando a los juglares piadosos, como piensa M. Pidal».12 Sin embargo, desestima la opiniуn pidaliana, aduciendo que Berceo «parece compartir la actitud general de la Iglesia hacia los juglares, actitud de desconfianza y de sospecha, cuando no de condena absoluta» y para refrendar esta afirmaciуn cita algunos ejemplos en que la juglarнa aparece desvalorizada.13 Aunque Dutton no llega a explicitarlo, se desprende de su misma alternativa que, si Berceo no daba sus obras a los juglares, йl mismo u otros clйrigos las recitaban. Quizбs las razones aducidas por Dutton para descartar la recitaciуn de los juglares, no sean convincentes, u ofrezcan un flanco muy dйbil para la crнtica. Pero no falta otra: si los juglares hubiesen propagado las obras de Berceo, alguna continuidad o testimonios de йpocas posteriores hubiese quedado, como en el caso del juglar cazurro que recita versos del Libro de Buen Amor, o como el Romancero viejo en el que perviven las gestas, o como en las Crуnicas en que se prosificaron los Cantares de Gesta. En cambio, es oscuro y silencioso el destino de las obras de Berceo, que permanecieron olvidadas en el monasterio, hasta ser editadas por primera vez en el siglo xviii.
9 «Notas sobre el estilo y originalidad de Berceo», BHl, LXII, 1 (1960), pбgs. 5-15. ' Segъn йl, Berceo no escribнa para la muchedumbre sino «para los discretos» (Historia Crнtica, III, Madrid, 1863, pбg. 248); sus apostrofes al pъblico son una ficciуn (pбg. 249): «desdeсando realmente el aplauso de la muchedumbre, busca sуlo la aprobaciуn de los claustros y acaso la de los estudios generales; Menйndez y Pelayo cree tambiйn que las fуrmulas juglarescas «sуlo podнan tener un valor convencional aplicadas a poemas que se destinaban a la mera lectura de los doctos y no ya a la recitaciуn ni al canto, como las gestas primitivas» (Antologнa, III, pбg. XXXI). " «Introducciуn a la historia de las prбcticas de lectura en la era moderna (siglos XVI-XVIII)», en El mundo como representaciуn. Historia cultural entre prбctica y representaciуn», Barcelona: Gedisa, 1992. 12 «Los mуviles generales de la obra de Gonzalo de Berceo», en La «Vidade San Millуnde laCogo- lla» de Gonzalo de Berceo, London: Tamesis Books, 1967, pбg. 168. 13 Para significar que todo lo demбs no valнa gran cosa: «Lo al apos todo fue ioglarнa» (San Millуn, 384d). Cuando quiere afirmar la autenticidad de una fuente: «Peidro era su nomne de esti cauallero / el escriptor lo cuenta, non ioglar nin cedrero» (Santo Domingo,701ab). Los juglares valen poco puesto que sirven para significar una cantidad mezquina de dinero: «Dнssoli el iudio: 'Si tal cosa mostrares, / io te darй enpresto, quanto tu demandares; / non pagarбs con ello cazurros nin ioglares'» (Milagros, 647). En op. cit., pбgs. 163-75 y tambiйn en «Gonzalo de Berceo and the Cantares de Gesta», BHS, XXXVIII (1961), pбgs. 197-205.
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Expuesta la discusiуn, me parece pertinente tomar partido y fundamentar discrepancias. Aunque es materia opinable, la afirmaciуn de que las obras de Berceo se transmitнan oralmente a travйs de la lectura, ante un pъblico heterogйneo, parece la mбs sensata. Este punto de partida es importante, no sуlo porque la construcciуn de sentido se realiza en la recepciуn como un paso histуricamente determinado cuyas modalidades y modelos varнan segъn el tiempo, los lugares y los grupos, sino tambiйn porque las significaciones de un texto dependen de las formas a travйs de las cuales es recibido y apropiado por sus lectores o auditores. Por otra parte, en el caso particular de nuestro texto, modo de transmisiуn y pъblico adquieren especial relevancia porque forman la materia literaria del texto mismo.
PЪBLICO, ORALIDAD Y LECTURA: SU INSCRIPCIУN EN EL TEXTO En el apartado anterior se tratу de presentar una «puesta al dнa» sobre las distintas opiniones de la crнtica en cuanto al pъblico y el modo de transmisiуn de las obras de Berceo, insertando algunas opiniones en pro o en contra. Se hace necesario hacer un parйntesis metacrнtico antes de pasar a un anбlisis textual. Quienes se han ocupado del tema, en general han recurrido a los conocimientos que proporciona la historia de la cultura, a las inferencias que de ello se pueden derivar, y estos datos se refrendan con citas de las obras de Berceo, encontrando en ellas un «reflejo» de la situaciуn comunicativa real. Es el propуsito aquн -como primer paso metodolуgico- buscar los indicios que proporciona el texto literario, para encontrar en йl la inscripciуn de un narrador y un pъblico que son parte de esa materia poйtica. Hay en los Milagros de Nuestra Seсora una novedad importante con respecto a las fuentes: la incoporaciуn de un narrador y su correspondiente narratario.14 Los Milagrosno estбn narrados en la tercerA persona que presenta los hechos desde fuera del texto -como en las fuentes- sino que un narrador -trasladador de una fuente escrita- habla a un pъblico presente. Las caracterнsticas de tal personaje narrador y las de ese pъblico colectivo, pueden inferirse por las marcas que se hacen explнcitas en el texto, las que dan cuenta de una situaciуn comunicativa que enmarca los relatos. Este «marco» -comъn a las colecciones de cuentos orientales- se habнa difundido en las traducciones y en los «espejos de prнncipes», aunque constituнa un rнgido esqueMA DOCente en el cual la palabra autorizada de un consejero (anciano, rey, sabio) se vertнa -sin matices dialogнsticos- hacia el pasivo receptor (joven, prнncipe, educando). En los Milagros de Berceo, en cambio, el proceso dialogal determina diferentes aspectos en el lenguaje del narrador, aspectos que tienen que ver en primer lugar con la incorporaciуn del pъblico al texto y la relaciуn que con йl establece el narrador. El narratario aparece aludido en vocativos que se repiten con muy pocas variaciones, al comenzar cada milagro y en la Introducciуn:
14 Cfr. Gerald Prince, «Introduction a l'йtude du narrataire», Poйtique, XIV (1973), pбgs. 178-96.
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Amigos y vasallos de Dios omnipotent (la). Amigos y seсores... (182a), (500a) (44d). Amigos... (75a), (625a) (863a). Seсores... (583a). Las pocas variantes en el uso y ubicaciуn de los vocativos, se relacionan con el estilo formulario,15 pero la elecciуn de estos pocos apelativos muestra una invariable actitud de deferencia, de respeto amistoso por parte del narrador hacia ese pъblico -«compaсa de prestar»- con el que se quiere congraciar. Es una de las formas -no la ъnica- que el narrador utiliza para crear una relaciуn de simpatнa afectuosa. Las gentes que «escuchan» estбn incorporadas al relato en forma explнcita a travйs de los verbos en segunda persona plural. En estas ocasiones, al dirigirse a su auditorio, el narrador proporciona datos interesantes acerca de su mester: a) solicita la atenciуn de su pъblico en la humilde fуrmula condicional en subjuntivo, o la pide «por Dios y caridad» como quien solicita limosna: si escucharme quisierais de grado atentament (Ib). Amigos y seсores, por Dios y caridad (182a). si quisierais aъn otro poco esperar (500c). si quisierais oнrme... (501c). Seсores, si quisierais, mientras aъn dura el dнa (583a). Amigos, si quisierais otro poco atender, (625a). b) elogia el prуximo relato o adelanta el tema, para despertar el interйs de su pъblico: yo os querrнa contar un suceso exelente (le). otro milagro os querrнa contar (75b). oнd otro milagro, hermoso de verdad: (182b). Otro milagro mбs os querrнa contar que aconteciу a un monje de hбbito reglar: (46lab). de otro milagro mбs os querrнa yo hablar (500d) (501a). c) alude a la oralidad de la transmisiуn desde la lectura, seсalando el carбcter narrativo de la materia («contar») y su estructura secuencial («otro milagro»); usa las mбs de las veces un potencial con valor de posibilidad que apunta a la modestia del tono narrativo, siguiendo la preceptiva retуrica de la captado benevolentia presente en las artes predicatorias: si quisierais oнrme, muy bien podrйis jurar que de mayor bocado no podrнais gustar. (501cd). de estos tales milagros aъn mбs os dirнa; (583b). un precioso milagro os querrнa leer: cuando fuere leнdo tendrйis muy gran placer,
15 Para un estudio de las fуrmulas en Berceo, vid.: Dana A. Nelson, «'Nunca devriйs nacer': clave de la creatividad de Berceo», BRAE, LVI, 207 (1979), pбgs. 23-82 y Thomas Montgomery, «Fуrmulas tradicionales y originalidad en los Milagros de Nuestra Seсora», NRFH, XVI (1962) pбgs. 424430.
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lo apreciarйis bien mбs que un mediano comer (625bcd). Del pleito de Teуfilo os querrнa yo hablar: tan precioso milagro no es para olvidar (703ab). Aъn otro milagro os querrнa contar que hizo la Gloriosa y que no es de olvidar (867ab). d) pide la benevolencia del pъblico por el tiempo que transcurre, el cansancio o el tedio que puede provocar la narraciуn, estrategias йstas propias del cuentista oral, funciуn que no es ajena al predicador en lengua vulgar, como lo muestran los diferentes sermonarios y colecciones de exempla adaptados a la predicaciуn: Amigos, si quisierais otro poco esperar (75a). ya que os quiso Dios traer a este lugar, si quisierais aъn otro poco esperar (500bc). Seсores, si quisierais, mientras aъn dura el dнa de estos tales milagros aъn mбs os dirнa; si no os quejбis vosotros, yo no me quejarнa (583abc). Amigos, si quisierais otro poco atender (625a). No querrнa, si pudiera, la razуn alongar: vosotros tendrнais tedio, yo podrнa pecar (704ab). e) privilegia la vista, como el sentido mбs apto para la captaciуn de los hechos narrados, tйcnica propia de la didбctica eclesiбstica, que se daba en la predicaciуn dentro del templo, donde el predicador podнa «mostrar» las imбgenes de los frescos que cobraban vida en las narraciones bнblicas y hagiogrбficas: yo os querrнa contar un suceso excelente: al cabo lo verйis tal, verdaderamente (lcd). muchos son los ejemplos que de esto podйis ver (41Id). f) usa la distancia que le permite la separaciуn entre «yo» y «vosotros» para asumir un tono didбctico, persuasivo, en ocasiones imperativo: Tal es Santa Marнa, lo podйis entender (411a). Amigos, si querйis vuestras almas salvar, si quisierais vosotros mi consejo tomar, haced confesiуn vera y no querбis tardar, y tomad penitencia, pensadla de guardar (863abcd). El narrador en diferentes ocasiones se involucra con el pъblico en la primera persona plural. Entonces la «distancia» desaparece y el catequista parece ponerse en pie de igualdad con los catequizados. Esta actitud que consiste en nivelarse el que estб en el estrado para ponerse a la altura de los feligreses, responde al «sermo humilis», que en la retуrica cristiana se fue perfilando desde San Agustнn. «Se trata de una mezcla de elevaciуn, retуrica popular y caritas que se inclina hacia los demбs; una mezcla persuasiva y docente, de escйnica animaciуn, destinada a un auditorio cualquiera, a un auditorio no selecto».16
16 F. Auerbach, Lenguaje literario y pъblico en la Baja latinidad y en la Edad Media, Barcelona: Seix
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Bien debemos creer que la Madre Gloriosa (351a). Mas pensйmosla nos en servir y en honrar, (430c). Varones y mujeres, todos los que aquн estamos, todos en Ti creemos y todos Te adoramos (460ab). Amigos y seсores, muйmanos esta cosa, amemos y alabemos todos a la gloriosa; (497ab). Seсores, un milagro como el que hemos oнdo no debemos por nada echarlo en el olvido; si no, seremos todos hombres de mal sentido, que no tenemos seso natural ni cumplido (859). Podemos bien con esto entender y juzgar cuбnto val penitencia a quien la sabe usar: si no fuera por ella, podйmoslo jurar, don Teуfilo serнa ido a muy mal lugar (861).
En ocasiones el plural refiere al mundo cristiano, a la unidad en la fe, fe que es comъn al narrador y su pъblico: Todos cuantos vivimos y sobre pies andamos aunque acaso en prisiуn o en un lecho yazgamostodos somos romeros que en un camino andamos: (17abc). Mientras aquн vivimos, en ajeno moramos; la morada durable arriba la esperamos, y nuestra romerнa solamente acabamos cuando hacia el Paraнso nuestras almas enviamos (18). Las cuatro fuentes claras que del Prado manaban nuestros cuatro evangelios eso significaban (21). [...] perdуnelo Cristo, en el que creemos (143d). En ese mismo sentido estбn las expresiones desiderativas, en las que el plural se eleva en oraciуn, cuya eficiencia -en el pensamiento cristiano- se garantiza por la uniуn de los bautizados en el «Cuerpo Mнstico»; A la Virgo Gloriosa todos gracias rindamos, de quien tantos milagros, leemos y probamos. Ella nos dй su gracia, que servirla podamos, y nos guнe a hacer cosas por do salvos seamos (582). Ella que es de gracia tan llena y abundada, guнe nuestro negocio, nuestra vida lazrada, nos guarde en este mundo de mala sorrostrada y nos gane en el otro con los santos posada (624). Quiйralo Jesucristo y la Virgo Gloriosa, sin la cual no se hace ninguna buena cosa, que asн mantengamos la vida laceriosa que ganemos la otra, durable y luminosa (864). La Madre Gloriosa, de los Cielos Reina, la que fue para Teуfilo prestable medicina,
Barra!, 1969, pбg. 55.
228 nos sirva ella de guarda en esta luz mezquina, que caer no podamos en la mala ruina (865).
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Pero a veces el narrador usa un plural maiestбtico que no involucra al pъblico sino que se refiere al narrador mismo que pontifica desde su estrado. Podrнan considerarse maiestбticos los plurales referidos a acciones que estб realizando el narrador (tales los que se encuentran en las estrofas lOab, 16ab, 43ab, 101a, 141a, 143abc,331a, 35Oab, 377ab, 586ab); pero donde se pone en evidencia es ante la presencia -en el mismo verso- de las personas primera y segunda:
mas de lo que supiйramos quedarйis bien pagados (lOOd). De otro milagro mбs os queremos hablar (431a).
El juego de distancias entre narrador y narratario es dialйctico. Berceo no establece una relaciуn fija: los matices de su retуrica docente que imprime marcas de oralidad en el texto, alternan por varios grados, que van desde el halago hasta la distancia mбxima del plural maiestбtico, pasando por la simpatнa afectuosa y la hermandad en la fe, porque para ejercer los tres propуsitos del orador, enseсar, dar gusto y mover, los gйneros de discursos se ayudan mutuamente. En este movimiento se escuchan mъltiples voces provenientes quizб de los diferentes intereses -no siempre coherentes- que motivan al autor.
LOS MУVILES DE BERCEO Y LA DISTANCIA DEL NARRADOR La crнtica ha usado sistemбticamente el discurso del narrador como portavoz de Berceo. Ello se debe a que hay elementos textuales que justificarнan tal vez una lectura autobiogrбfica: desde el «yo os querrнa contar un suceso excelente» y «Yo, Gonzalo de Berceo llamado» de los primeros versos, hasta la oraciуn final con que concluyen los Milagros: «Madre, de tu Gonzalo no olvides el amor, / que fue de tus milagros el versificador». No parece lнcito, sin embargo -so pena de caer en un anacronismo- hablar de autobiografнa, en sentido estricto, para el siglo XIII. No obstante, aun sin referir a un narrador individual sino arquetнpico, la voz que conduce el hilo de los relatos es la de un narrador estamentario: pertenece evidentemente al orden de los «oradores». Es en este sentido, y en la medida en que el receptor asн lo entenderнa, que se puede inferir este pacto de lectura y parece lнcito seguir sus reglas de juego. Ya que Berceo ha dejado huellas explнcitas de oralidad en el lenguaje del narrador, se pueden utilizar las pautas de subjetividad en el lenguaje para dar alguna luz nueva sobre el tema de los «mуviles de Berceo». Para ello quisiera poner en contacto las condiciones de producciуn del mensaje (sociales, econуmicas, histуricas) con el habla del narrador que manifiesta intenciуn, actitudes, toma de posiciones. Brian Dutton explica convincentemente los mуviles de Berceo: «Cuando, a lo largo del siglo XII, se fundaron muchos nuevos centros de peregrinaje, San Millбn fue perdiendo su casi monopolio en la regiуn navarro-castellana, y en consecuencia
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las donaciones tradicionales al monasterio iban disminuyendo».17 Aunque el investigador britбnico no fue el primero,18 es en cambio el que puso mбs йnfasis en el aspecto propagandнstico, abriendo una brecha para la crнtica, en la monolнtica interpretaciуn sobre el fin didбctico-moralizante de las obras medievales. Dentro de la lнnea seсalada por Dutton podrнa interpretarse la actitud suplicante del narrador y su tendencia a congraciarse con ese pъblico inscripto en el texto, mediante la simpatнa y el halago. Pero no se puede dejar de tener en cuenta que Berceo era miembro de la comunidad eclesiбstica. Al comenzar el siglo XIII se llevу a cabo la cruzada contra los albigenses y la Iglesia se preocupaba en seguir La Lucha en el campo de las ideas. Por ello instituyу la Orden de los Predicadores (Domingo de Guzmбn, 1170-1221), mientras el IV Concilio de Letrбn (1215) recomendaba al clero el estudio de la doctrina y la catequizaciуn del pueblo. Enseсar la doctrina no puede dejar de considerarse uno de los mуviles de Berceo; la retуrica que la tradiciуn catequнstica estipulaba apta para la predicaciуn, determinarнa tanto las fуrmulas de humildad e igualdad como el tratamiento de hermandad niveladora hacia el pueblo cristiano, reunido junto al predicador. Con la funciуn predicadora se vinculan tambiйn las estrategias propias del cuentista oral, las que responderнan al principio horaciano de «enseсar deleitando». (No eran ajenos los бrabes a este mismo principio, y de allн que las colecciones de cuentos orientales se adaptasen a la predicaciуn de ambas religiones). Por otra parte, era necesario levantar el prestigio del monacato y su funciуn docente, frente a los nuevos seсorнos episcopales19 y sus escuelas. La Reconquista llevada a cabo por Fernando III y Alfonso X, traнa aparejada una polнtica de afianzamiento al sur dEl Tajo, donde las fundaciones de feudos episcopales se multiplicaban. El esfuerzo de la corona en levantar catedrales monumentales, estaba destinado en gran parte a perpetuar la gloria De Los Reyes. Ellas recibнan los legados post mortem con el fin de preservar la memoria de los monarcas, exteriorizando el culto a los reales difuntos, funciуn que antes cumplнan los monasterios en una concepciуn mбs нntima de lo religioso, aunque sin perder de vista el prestigio que ello representaba. Se hacнa necesario volver a ocupar ese espacio de poder, redimensionar la figura del monje docente que desde el santuario imparte la doctrina, frente, ademбs, a otras voces: «A partir del siglo XIII, lo esencial estб en otro sitio, fuera del estricto discurso de los clйrigos. El acontecimiento es que, ademбs de las suyas, se han alzado otras voces, [...] las de esa cultura paralela y decididamente laica de las
17 «Los mуviles...», pбg. 168. 18 En Claudio Sбnchez Albornoz, «El culto de Santiago no deriva del mito discуrido», Cuadernos de Historia de Espaсa, XXVIII (1959), pбgs. 5-42, ya se habнan denunciado -antes de que lo hiciera Dutton- la falsificaciуn de los votos y los documentos que las revelan, en los que Berceo aparecerнa involucrado. 19 Vid. Adriбn Blбzquez Garbajosa, «Les seigneuries episcopales espagnoles: origine et importance», BHL, LXXXIV, 3/4 (1982), pбgs. 241-54.
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M.a CELIA SALGADO
cortes principescas».20 Ese estatuto del narrador, lanzado a la reconquista de la funciуn del magisterio monacal, determinarнa el uso de los imperativos y la mбxima distancia ex-cбtedra del plural maiestбtico. Vinculada con esa mayor altura que da el pulpito, estб la ubicaciуn del narrador entre la fuente («el escrito») y el narratario, poseedor de una religiosidad «vulgar» que estaba desvalorizada frente a la cultura del clero. Casi toda la literatura religiosa romance de la Edad Media21 presuponнa una situaciуn muy caracterнstica: el escritor se situaba como mediador entre una doctrina, que por regla general se expresaba en latнn, y un pъblico que, al ignorar esa lengua,22 no podнa alcanzar un conocimiento de ella. La Iglesia, depositarнa de la Palabra; la clerecнa, mediadora en los textos. Berceo hace explнcita esa situaciуn, descorre el velo que pudiera ocultar al trasladador, para hacer participar en el relato el escrito latino.
Pero mбs allб de que el libro traducido pueda haberse convertido en un clichй de la narrativa, parece que su funciуn en los Milagros es apelar al prestigio y a la autoridad que avalarнa el criterio de verdad. El narrador, depositario de esa verdad en su calidad de trasladador, se dirige entonces al narratario, investido del poder que le otorga el acceso a la fuente. Se partiу del cotejo del ms. Thott 128 de Copenhague con el texto castellano de Berceo, para tomar como objeto de estudio el marco narrativo, innovaciуn йsta de la versiуn romance. La situaciуn comunicativa de la ficciуn literaria parece corresponder al contexto ocasional en el que se transmitнa la obra de Berceo: lectura en alta voz ante un pъblico heterogйneo. Las marcas de oralidad en el discurso y los diferentes estatutos que toma el narrador al dirigirse al narratario, hacen posible el estudio de variantes en la distancia que aquйl asume. Por otra parte, el pacto establecido a travйs del narrador arquetнpico, permitiу relacionar las condiciones de producciуn del mensaje con los diferentes mуviles que pudieran esconderse tras los estatutos del narrador. Encontramos entonces que ante la necesidad de promover el monasterio como centro de peregrinaciуn para paliar urgentes necesidades econуmicas, aparece un narrador que debe seducir a su auditorio y para ello utiliza vocativos ponderativos. Por otra parte, la predicaciуn al pueblo era preocupaciуn renovada en la Iglesia del siglo XIII, y la retуrica del sermуn -estipulada desde siglos atrбs- determinarнa el uso de fуrmulas de modestia y tйcnicas narrativas propias del
20 Jackes Dalarun, e nHistoria de las mujeres, dir. por George Dby y Michelle Perrot, Madrid: Taurus, 1992, t. 2, pбg. 57. 21 Habrнa que exceptuar a cataros y valdenses, de los que no poseemos fuentes directas, quienes reac- cionaron contra el vнnculo de la tradiciуn mediolatina. 22 Desde el siglo IX habнa llegado a hacerse dificultosa y precaria la comunicaciуn entre un clero, que con un aprendizaje riguroso (despuйs de la reforma carolingia) poseнa un latнn escolar, y el pueblo cristiano que empleaba ya sus lenguas romances. De ahн que el concilio de Tours (813) se viera obligado a decretar: «Que cada uno se aplique en trasladar esta mismas homilнas a la lengua rъstica, romana o germбnica, De Manera que todos puedan entender mбs fбcilmente lo que se dice». Cfr. Monumenta Germaniae Histуrica, Concilio, V. II, Hanover, 1908, pбg. 288 (citado por Alberto Varvaro, Literatura romбnica de la Edad Media, Barcelona, Ariel, 1983,pбg. 84)
LA SITUACIУN COMUNICATIVA EN MILAGROS...
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cuentista que enseсa deleitando. Pero el humilde predicador en ocasiones toma distancia y asume la cбtedra desde un estatuto superior, lo que parece relacionarse con la necesidad que tenнa el monacato del siglo XIII de volver a ocupar un espacio intelectual docente, frente a otros factores de poder como los seсorнos episcopales y las cortes principescas. Esta mayor distancia ex-cбtedra se relacionarнa con la intermediaciуn del narrador-trasladador, entre el escrito latino y su pъblico, ya que la autoridad del Libro no sуlo garantizarнa su verdad, sino que prestigiarнa al exйgeta, poseedor de la clave para su traslaciуn. La funciуn del marco dialogнstico y la actividad monacal del siglo XIII, relacionadas precedentemente, parecen justificar las semejanzas entre Berceo y Gautier de Coinci, contemporбneos y vinculados a sendos monasterios. En efecto, ambos habнan sido formados en la retуrica clбsica y su perduraciуn a travйs de las escuelas monбsticas y los tratados de las artes predicatorias, cuyas estipulaciones pueden explicar los rasgos apuntados. Pero el moverй apunta hacia una finalidad o propуsito que se busca mediante el discurso, y no es desacertado pensar que la moderna pragmбtica tiene su asiento en la antigua retуrica. De esta manera podemos pensar las estrategias discursivas del predicador no como usos retуricos que pretenden sуlo el ornato del verso, sino como la aplicaciуn de la retуrica al discurso que quiere convencer, persuadir, mover a la acciуn.23
23 En el camino recorrido y fuera del propуsito original, han salido al encuentro rasgos que no parece aventurado calificar de mudejares: tales el relato enmarcado, la apelaciуn al escrito y su traducciуn, la situaciуn comunicativa como hilo conductor de los diversos relatos. Que el siglo XIII, con las diversas traducciones del бrabe, haya sido una puerta para el influjo oriental, es asunto estudiado. No obstante, creo que sena interesante retomar la tesis islбmica de Amйrico Castro (Op. cit., discutido por Claudio Sбnchez Albornoz, «Berceo, horro del impacto islбmico», en Espaсa un enigma histуrico, Buenos Aires, Sudamericana, 1956, t. 1, pбgs. 423-38) y continuada por Giovana Maritano (en su «Introducciуn» a La vidade Santa Oria,ediciуn y estudio de Giovana Maritano, Milano-Vбrese, 1964). Pero no se trata aquн, en esta propuesta, de seсalar relaciones en cuanto al espнritu religioso, sino aspectos estructurales comunes que abrirнan el campo para estudios posteriores.

MC Salgado

File: la-situacin-comunicativa-en-milagros-de-nuestra-seora-de-berceo.pdf
Author: MC Salgado
Published: Mon Nov 22 14:40:34 2010
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